ALAS LEGENDARIAS - Historia de una vida en el cielo (21)

(Continuación)

Siempre he dicho que el destino manda y así ocurrió un día, allá por 1970. Decolé desde la estancia “Acelain” con destino a la estancia “Cerro del Aguila” La tarde era calurosa, con baja presión y viento no fuerte pero turbulento; la máquina sin carga, además muy pocos minutos de vuelo.

Ya cerca de “Cerro del Aguila”, observo remolinos esporádicos, con corrientes ascendentes que elevaban polvo de tierra. No le di mucha importancia y mi altura de vuelo sobre el terreno era de unos 250 metros. Con el establecimiento “Cerro del Aguila” a la vista, comienzo el descenso hacia la pista, cuya cabecera estaba en mi trayectoria de vuelo. Voy aproximando apoyado con mediana potencia de motor por la turbulencia y los sacudones, observo un nuevo tornadito que eleva tierra y a los pocos instantes, un sacudón con fuerte ruido. El avión gira en vuelo normal casi ciento ochenta grados y queda volando hacia atrás, habiendo dado mi cabeza un fuerte golpe contra el lateral de la cabina; desacelero rápido y me siento posado hacia atrás, entre el alto trigal; cortando magneto y combustible, salto de la cabina y caigo entre el trigo con una sensación rara en mi mente y el cuerpo. Gracias al fuerte casco de vuelo no me rompí la cabeza.

Llegaron dos gauchos al galope en sus caballos, se tranquilizaron al verme y dicen “Don García, que pasó,  vimos el avión que se dio vuelta y volaba pa´tras”. Si ellos no entendían, yo todavía no salía del asombro al ver el estado de la máquina; era notable que estuviera rota de atrás hacia adelante, no mucho. El impacto no fue fuerte, el alto y tupido trigal lo amortiguó.

La suerte seguía estando conmigo.

(Continúa