Esta es otra de las anécdotas del rico historial de Leonardo Garcia. Ocurrió en el aeródromo "Cruz del Sur", de la firma Ford - Departamento Aviación, ubicado en Tandil, en el cruce de las rutas 30 y 74 y él lo relata así: Estábamos allí un mecánico de apellido Pla, Cholo "Cartucho" Zavagno, don Rito Penino encargado del lugar y un muchacho hijo de un agricultor vecino, quien se desempeñaba en todo trabajo y generalmente, lo que hacía siempre estaba mal. Solía lavar los aviones, los enceraba y luego venía y me decía "Garcia mire que lindo quedó, lo lavé, lo enceré y para que quedara mejor, le pasé una estopa con nafta". Había además una perra llamada Agripina y un perro de noimbre Catriel, a quien aveces llevaba a volar conmigo.
El muchacho quería aprender mecánica. En una oportunidad le explico la posición de los cilindros del motor. Al rato le pido que me esplique cuales son los derechos y cuales los izquierdos y sacándose el pucho -siempre fumaba con un olor espantoso y además era ceseozo- me responde "A segun, don García. Zi yo miro azí, zon de este lao y zi miro pa ya, zon del otro".
Siempre me pedía que lo llevara a volar. "Usted lleva a la perra, me decía y a mi no". Hasta que un día me cansó, puse el avion en marcha y lo saque a volar, fui en rodaje a cabecera y todo bien, acelero el avion y mientras iba en carrera de despegue, observo que el muchacho miraba para ambos lados. Cuando ya despego, empezó a gritar "Baje, Garcia, baje". La posición que tenía el avion no admitía otra cosa que hacer el circuito corto y aterrizar. Comienzo un giro suave a la izquierda y sigue gritando más fuerte, quería abrir la puerta para largarse, yo le gritaba que se calmara, con la izquierda sostenía el comando y con la derecha lo agarraba de los pelos y lo zamarreaba. Así pude aterrizar, pero todavía en plena carrera de aterrizaje, desprendió el cinto de seguridad y abriendo la puerta se tiró del avión; esperé el golpe en el plano horizontal de profundidad, pero no senti nada. Con cuidado frenaba el avión y lo hacia girar suave a un lado para observar atras, cuando veo que el muchacho iba dando vueltas como un cilindro, tirando pasto para todos lados.
Cuando llegue al hangar, el tipo había disparado en bicicleta a su casa. Al dia siguiente regresaba de un vuelo, cuando al bajar del avión apareció con el padre, quien enojado y con modales agresivos, me pregunta por que le había querido matar al hijo, mientras éste a su lado gritaba "Zi papá, zi papá, el loco me quzo matar, la guerra lo dejó loco". Ahora resultaba que el loco era yo. Entre amagues de agresión, palabras y aclaraciones, la situación se fue calmando. El padre y el hijo se fueron, por suerte para no volver.
(Continúa)







